La Sonda InSight toca suelo en Marte

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Nada podía salir mal en el «amartizaje», el más mínimo error hubiera hecho volar en pedazos la sonda. La NASA hizo «retoques finales al algoritmo que guía a la nave espacial hacia la superficie» horas antes de su entrada en la atmósfera, donde la temperatura llegaba a los 1.500 °C. La sonda tenía un paracaidas que amortiguaría la caida y un escudo térmico reforzado para tolerar el impacto.

La sonda se desplazó a unos 20.000 km/h, entre tres y cuatro veces más rápido que una bala de fusil, su objetivo era aterrizar en la zona plana llamada Elysium Planitia, la Nasa ha tildado como «el mayor estacionamiento en Marte».  Después de haber partido de un punto de la Tierra, a 480 millones de kilómetros de allí, era «como marcar un gol a 130.000 kilómetros de distancia», destacó antes la NASA.

«¡Aterrizaje confirmado!», fue el anuncio que dio una operadora para indicar que la sonda estadounidense InSight se posó, tal cual estaba previsto, en suelo marciano. Solo Estados Unidos ha logrado colocar artefactos allí, de las 43 misiones lanzadas hacia Marte, solo 18 han llegado al planeta rojo, una tasa de éxito de alrededor del 40 por ciento, y todos provinieron de ese país. «Ir a Marte es muy, muy difícil», aseguró Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la Nasa.

A los pocos minutos, la nave envió la primera foto de la superficie de Marte, a través de dos satélites que acompañaron al InSight durante su travesía a Marte. Tras siete años de trabajo y siete meses de viaje por el espacio, la sonda estadounidense InSight ‘amartizó’ en un proceso perfecto: la activación del paracaídas, el despliegue de sus patas y la reducción de velocidad de 19.800 km/h a 8 km/h se hicieron en apenas siete minutos.

InSight, con un costo de 993 millones de dólares, tiene el objetivo de registrar sismos en el planeta rojo, que se formó hace millones de años como un planeta rocoso, como la Tierra, pero que aún es un gran misterio.

Su instrumento central es un sismómetro de detección de terremotos que fue desarrollado por la Agencia Espacial Francesa (CNES). Otro instrumento destacable que tiene la sonda es el HP3, de origen alemán, que deberá excavar entre 3 y 5 metros la superficie de Marte para tomar su temperatura. Los sensores de vientos de la nave son de diseño español.

Los seis sensores de terremoto a bordo son tan sensibles que deberían revelar los temblores más pequeños en Marte, como el débil tirón de su luna Fobos, los impactos de los meteoros y, posiblemente, la evidencia de actividad volcánica.

El nombre InSight deriva de «Exploración interior utilizando investigaciones sísmicas, geodesia y transporte de calor». La nave tendrá que desplegar los paneles solares que alimentarán sus instrumentos, le espera un cargado programa de trabajo. Deberá escuchar el interior de Marte para intentar develar los misterios de su formación. Ese conocimiento podría permitir comprender mejor la formación de la Tierra, el único planeta rocoso del que se ha estudiado realmente su interior.

«La parte emocionante es que estamos construyendo sobre el éxito del mejor equipo que jamás haya aterrizado en este planeta, que es el equipo de la Nasa con sus contratistas y sus colaboradores», agregó.

Fuente: El Tiempo

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