Videojuegos: ¿Afición o adicción?

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Los videojuegos pueden ser muy entretenidos e, incluso, didácticos: estimulan el pensamiento, otros ponen en práctica la motricidad fina. La lista de beneficios puede ser extensa. Sin embargo, cuando una persona (niño o adulto) no puede despegarse de la consola y pasa largas horas en esta actividad, entonces deja de ser un juego para convertirse en una adicción.

Así lo determinó la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la nueva clasificación de enfermedades mentales CIE-11 que hizo el año pasado y que fue adoptada durante la edición de este año de la Asamblea Mundial, la número 72, pero que entrará en vigor el 1 de enero de 2022.

La OMS describe esta adicción como «un patrón de comportamiento que se caracteriza por tener un control deficiente sobre estos productos digitales, en los que se da prioridad creciente a jugar sobre otras actividades, y su continuidad a pesar de la ocurrencia de consecuencias negativas».

Aunque diversos estudios demuestran que la adicción suele presentarse en los adolescentes (12-19) y jóvenes adultos (20-35), expertos aseguran que se puede prevenir desde temprana edad.

Según la Encuesta de Situación Nutricional (Ensin 2015) reveló que los niños colombianos entre 5 y 12 años tienen un 67,7 por ciento de tiempo excesivo frente a las pantallas (considerado por encima de dos horas diarias usando televisión y videojuegos). En la población de adolescentes entre 13 y 17 años esa cifra sube a 76,6 por ciento.

Ese tiempo de más frente a la pantalla es definido directamente por la Ensin como sedentarismo y mencionado como factor de riesgo para sobrepeso y obesidad, menores niveles de actividad física, déficit progresivo de la masa muscular, menor desempeño escolar, trastornos del sueño, problemas de interacción social, comportamientos agresivos, consumo de alcohol y cigarrillos y déficit de atención.

¿Cómo evitarlo?

Para evitar que se desarrolle una adicción, hay que empezar desde temprano, es decir, controlar desde niños el tiempo de exposición a los videojuegos. De acuerdo con Olga Albornoz, psiquiatra infantil, se puede decir que ningún niño o adolescente debería permanecer más de cuatro horas diarias jugando en la consola. «Si este tiempo se excede, es posible que haya algún tipo de patología involucrada».

La solución no pasa por eliminar o prohibir rotundamente los videojuegos porque cuando se practican con límites no existe ningún problema. 

Fuente: El Tiempo

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