Tres mujeres y el presunto atacante, muertos en toma de rehenes en California

[vc_row el_class=»post-content»][vc_column][vc_column_text]

«Los grandes derrotados somos los moderados», asegura Santi Vila, que fue miembro del gobierno independentista catalán de Carles Puigdemont hasta la víspera de la declaración de independencia y ahora es tildado de «traidor» por sus posiciones contrarias al choque frontal con Madrid.

Durante meses, este político e historiador de 44 años, amigo personal de Puigdemont, medió con el gobierno español para buscar una solución. Hasta el último día trató de evitar una declaración unilateral de independencia y la consecuente intervención por Madrid del autogobierno regional el 27 de octubre.

Ahora recoge en el libro «De héroes y traidores» sus recuerdos sobre esas semanas críticas de octubre, que hicieron temblar España y llevaron a Cataluña a la escena internacional, acusando a sus excompañeros de perseguir un sueño imposible fuera de la ley y anteponer la emoción a la razón.

«Ha faltado pragmatismo. En política el sueño es muy importante pero también el sentido de la realidad», afirma en la cafetería de un lujoso hotel del centro de Barcelona este hombre alto y elegante, con una fina barba grisácea perfectamente definida.

«Hay que tener un ideario pero con los pies en el suelo. Cuando hay un desfase excesivo, todo se colapsa», añade.

– ‘Hemos involucionado’ –

El sueño independentista colapsó: el gobierno catalán fue destituido, algunos líderes como Puigdemont se marcharon a Bélgica, otros fueron encarcelados preventivamente y la administración regional está ahora controlada desde Madrid por primera vez en cuarenta años.

«Estamos mucho peor de lo que estábamos», lamenta Vila. «Volvemos a estar en la preautonomía. Ahora, la reivindicación del catalanismo pasa por recuperar el autogobierno y la amnistía para los presos» como tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

«A corto plazo, hemos involucionado», aseguro.

Pero sus llamados a la moderación no parecen surtir efecto: poco después de la entrevista, los independentistas anunciaban un programa de gobierno para intentar seducir a su facción más radical.

En él se comprometen a implementar la república proclamada sin efecto en octubre y a preparar un boceto de la futura constitución catalana que sea aprobado en un referéndum de difícil encaje legal en España, como ya ocurrió con la votación sobre la independencia del 1 de octubre.

«El proyecto independentista debe aprender que tiene que actuar siempre en el marco del ordenamiento legal», advierte quien fuera responsable de Cultura y Empresa en el gobierno catalán.

Y sobre todo tener más apoyos, dice recordando que en los últimos dos comicios (2015, 2017) no superaron el 50% de los votos a pesar de obtener mayoría en escaños por la sobrerrepresentación de las zonas rurales más nacionalistas.

«Hay muchos errores de análisis en el independentismo. Uno de estos es sobrevalorar sus apoyos cuando se ha ido demostrando que había una situación de empate técnico», afirma.

«La mitad de la población está por la independencia pero la otra mitad está cómoda con el ordenamiento constitucional. Un proyecto de esta magnitud necesita de más mayoría».

– La república no estaba preparada –

El libro y las críticas de Vila indignaron en las filas separatistas: «un libro trufado de falsedades» para recrearse en su ego, «una bajeza moral indescriptible», han dicho dos de sus excompañeros de gobierno.

«Es un ejercicio de honestidad que la ciudadanía se merece», responde él que desmiente en casi 200 páginas muchos mensajes lanzados desde la formación del gobierno de Puigdemont, cuando prometió la independencia en 18 meses.

«En el gobierno no trabajamos en la preparación de una nueva república para el día después de la declaración de independencia», asegura en su publicación a pesar de que durante meses afirmaron tener lista una agencia tributaria propia, líneas de financiación e incluso reconocimientos internacionales.

¿Fue todo un farol? «Hasta el último momento, el presidente confió en que en el mejor de los casos podríamos pactar un referéndum» con Madrid, «que si íbamos ganando fuerza política conseguiríamos torcer el brazo del gobierno español y conseguir un referéndum».

Enfrentado con su partido, Vila se ha apartado temporalmente de la política, dedicado a dar clases en la universidad y a la empresa privada mientras aguarda que «la moderación vuelva a estar de moda en Cataluña».

«Ahora es un acto de valentía ser moderado en Cataluña. Ser revolucionario es muy fácil», dice como despedida.

Fuente: AFP

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Te puede interesar