Sin yihadistas que silencien las ondas, las radios florecen en Mosul

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En la época de los yihadistas, solo existía una radio en Mosul y esta solo difundía sobrios cánticos religiosos y propaganda militar. Hoy, en esta ciudad del norte de Irak, los presentadores jóvenes hacen vibrar las ondas.

En One FM, Ahmad Al Jaffal habla de reconciliación nacional citando a Nelson Mandela, Udai Al Azami pide cuentas sobre la reconstrucción a un representante del ayuntamiento y Nur Tai recibe en su programa al nuevo artista en auge en Mosul. Y todo, aderezado con los últimos temas musicales iraquíes o árabes.

La voz está asegurada, las cuestiones son claras y las transiciones dignas de una profesional. Sin embargo, a sus 16 años, Nur nunca había presentado una emisión antes de que naciera One FM en febrero, seis meses después de la «liberación» de Mosul, principal feudo iraquí del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Bajo el yugo de esa organización, las emisoras de radio fueron clausuradas durante tres años y escuchar la radio podía conllevar duros castigos corporales.

El único paso de Nur por los micros fue hace un año durante un concurso de presentación inédito organizado por la emisora Al Ghad, creada en 2015 en la gran ciudad kurda vecina de Erbil, por desplazados de Mosul.

En aquel momento, afirmaba soñar con incorporarse a un equipo de radio, un medio que «llega a todo el mundo».

– Colmena de locutores –

Objetivo conseguido. Ahora se dedica a su pasión en el pequeño estudio de One FM, guiada por su padre, que no la deja ni un momento. Pues Nur es ciega desde 2015 a causa de una enfermedad.

Presentando todos los miércoles su programa, sobriamente llamado «Nur», quiere «darle esperanza a la gente, principalmente a quienes tienen alguna discapacidad». «Quiero decirle a todo el mundo que todos podemos aportar algo y también cumplir nuestros sueños», explicó Nur a la AFP desde su estudio.

Tras la puerta insonorizada, la emisora que se reivindica «la primera radio iraquí independiente» es una verdadera colmena: jóvenes locutores, hombres y mujeres, se afanan en producir y retransmitir -de momento de forma voluntaria- programas las 24 horas del día, también grabados para la página web y las redes sociales.

El material de grabación y de difusión fue comprado entre todo el equipo con sus ahorros. Algunos aseguran que vendieron sus bienes personales para montar One FM.

La joven redacción, cuyos miembros trabajaban para medios locales antes de la llegada del grupo EI, tiene una línea editorial clara: One FM quiere «denunciar la violencia y el extremismo y cultivar los espíritus», según indicó a la AFP Yaser Al Qaisi, de 28 años, encargado de comunicación.

En el Mosul actual hay que «borrar la ideología terrorista y acabar con las enfermedades de nuestra sociedad, como el confesionalismo y el racismo», sostiene.

Los tres años de ocupación yihadista «crearon un vacío de pensamiento», lamentó Ahmad Al Jaffal, un periodista de 30 años. «Con mi programa, intento promover las ideas de coexistencia, de comprensión mutua y de aceptación del otro», señala el presentador de «Respira una buena bocanada» en One FM.

– Educar y entretener –

Educar pero también entretener es la ambición del programa que comparten todas las recién llegadas a las ondas locales.

Cuando el EI todavía gobernaba en Mosul, Al Ghad se montaba en Erbil, seguida por Start FM. Tras la «liberación», One FM abrió en Mosul y Mosul FM empezó a emitir desde la provincia vecina de Dohuk.

De momento, todas difunden en analógico y solo en la zona de Mosul y sus alrededores, aunque ya es mucho más que las dos únicas emisoras estatales que había en la época de Sadam Husein.

Antes incluso del EI, los yihadistas de Al Qaida y otros grupos radicales que estaban al mando en algunos sectores de Mosul atacaban a los periodistas o los presentadores de programas de entretenimiento.

Esta vez, «habrá una supervisión gubernamental para que ninguna de las nuevas estaciones sea utilizada con fines políticos o religiosos, sobre todo que las fuentes de financiación de algunas de ellas no se conozcan», advirtió el sociólogo Mohamad Salem.

En las calles de Mosul, muchos se congratulan por tener un medio para evadirse por un momento, lejos de los escombros de la ciudad arrasada y del marasmo económico reinante.

Mohamad Qasem, de 27 años, que recorre Mosul durante todo el día a bordo de su taxi blanco, está contento de «poder escuchar por fin todas las canciones de las que el EI nos privó durante tres años».

Fuente: AFP

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