Los rebeldes aceptan en Siria salir de Guta, donde siguen los bombardeos

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Un grupo rebelde anunció el miércoles que sus combatientes saldrán de Guta oriental, el último bastión insurgente situado cerca de la capital siria, objeto de una sangrienta y devastadora ofensiva del régimen de Bashar al Asad.

El acuerdo logrado con el régimen y negociado por su aliado ruso se produce en momentos en que los territorios rebeldes en Guta oriental han sido aplastados por la operación lanzada el 18 de febrero.

El diluvio de fuego cotidiano que cae desde hace más de un mes sobre el enclave ha matado a más de 1.500 civiles, y las fuerzas del régimen ya conquistaron más del 80% de las zonas rebeldes, aislando los territorios que aun quedan en tres reductos distintos.

La operación causó decenas de miles de desplazados, que no tuvieron más elección que hacinarse en centros de acogida instalados en los territorios del régimen, donde viven una «situación trágica», denunció a la AFP un representante de la ONU.

El miércoles la facción rebelde islamista Ahrar al-Sham, que controla un bastión que incluye la ciudad de Harasta, en el oeste de Guta, anunció un acuerdo con el régimen para la salida de sus combatientes.

«El acuerdo prevé la salida de los insurgentes con sus armas, así como la de los civiles que lo deseen», indicó a la AFP Munzer Fares, portavoz del grupo rebelde.

La salida de las familias comenzará a las 07H00 (05H00 GMT) el jueves por la mañana, indicó, y añadió que serían trasladados hacia el noroeste del país, a la provincia de Idlib, que escapa aun al control del régimen de Bashar al Asad.

Al menos 20 civiles, entre ellos 16 niños, murieron el miércoles en un bombardeo aéreo cerca de una escuela de esta provincia, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Antes, el ministro sirio de la Reconciliación, Ali Haidar, había asegurado a la AFP que estas negociaciones estaban siendo conducidas por las fuerzas militares rusas.

– Bombardeos sangrientos –

En el pasado, el régimen reconquistó varios bastiones rebeldes tras bombardeos sangrientos y asedios asfixiantes. Los insurgentes también fueron obligados a partir hacia la provincia de de Idlib.

El anuncio de la salida de los rebeldes y civiles de Harasta ocurre cuando los bombardeos del régimen continúan en territorios insurgentes en Guta, que mataron a 11 civiles, según la OSDH.

En Duma, la ciudad más grande aun en poder de los rebeldes, un corresponsal de la AFP indicó que se escucharon las salvas de cohetes que caíann sobre las calles principales, causando heridos entre los civiles y también entre los miembros de los servicios de rescate.

Una delegación local lleva a cabo las negociaciones para determinar el destino de la ciudad, según el corresponsal de la AFP en el lugar, que no pudo dar más detalles.

Otros bombardeos se registraron en otras localidades, matando a ocho civiles en Ain Tarma, según la OSDH.

Huyendo de bombardeos y de la muerte, más de 70.000 civiles ya salieron de los territorios rebeldes y encontraron refugio en centros de acogida instalados con premura por las autoridades sirias, en especial en Adra, en el norte de Guta.

El régimen sirio quiere reconquistar Guta para poner fin a los disparos de obuses contra Damasco. El martes por la noche, uno de los disparos mató a 44 civiles, según un balance de la agencia de prensa oficial siria Sana. Se trata del disparo más sangriento de los rebeldes contra Damasco desde el inicio del conflicto en 2011.

– «Nuestros corazones en Afrin» –

Apoyado por su aliado ruso, el poder de Bashar al Asad ha retomado hasta ahora más de la mitad del territorio sirio, y no esconde su determinación de reconquistar la integridad del territorio del país.

El conflicto, que ha causado ya más de 350.000 muertos desde 2011 y forzó a millones de sirios al exilio, se transformó a lo largo de los años en una compleja guerra, en la que están involucrados múltiples beligerantes, entre ellos potencias extranjeras.

En el noroeste sirio el ejército turco y aliados locales lanzaron el 20 de enero una ofensiva contra el enclave kurdo de Afrin, para sacar a la milicia de las Unidades de protección del Pueblo (YPG), a la que califican de «terrorista».

El domingo, las fuerzas proturcas conquistaron la ciudad de Afrin, una pérdida simbólica para la minoría kurda, que celebra el miércoles entre la tristeza y el dolor su nuevo año, Noruz.

Miles de kurdos sirios vestidos con trajes tradicionales se reunieron en la ciudad de Qamichli, en territorio kurdo (noreste), sin olvidar a sus hermanos de Afrin.

Fuente: AFP

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