La Fundación de George Soros se va de Hungría y culpa a Orban

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La presión del gobierno de Viktor Orban acabó con décadas de presencia en Hungría de la fundación del multimillonario estadounidense George Soros, que traslada sus actividades de Budapest a Berlín y denuncia la política «represiva» de las autoridades húngaras.

La fundación Open Society (OSF, por sus siglas en inglés), que financia numerosas oenegés en Hungría y en el mundo, anunció este martes su marcha con palabras muy duras hacia las autoridades húngaras.

Sus responsables lamentaron tener que afrontar «un ambiente político y jurídico cada vez más represivo en Hungría» y consideraron «imposible proteger la seguridad de las operaciones y del personal contra la injerencia arbitraria del gobierno».

Aunque OSF dispone de sucursales en numerosos países, incluida una importante oficina en Nueva York, el traslado de sus actividades y de un centenar de empleados desde Budapest hasta Berlín tiene un significado altamente simbólico.

El multimillonario estadounidense George Soros, de 87 años, nació en Hungría de donde se exilió en 1946 tras huir del nazismo, y comenzó allí su labor filantrópica en 1984, bajo el régimen comunista.

Los expaíses del bloque soviético se convirtieron, después de la transición, en el principal escenario de las actividades de OSF, que invirtió allí miles de millones de dólares para reformar la economía, la salud, la justicia y la educación, así como para promover el derecho de las minorías y la lucha contra la corrupción.

Antes de las elecciones legislativas celebradas el 8 de abril en Hungría, Viktor Orban, exdisidente anticomunista que años atrás había obtenido una beca de Soros, convirtió al hombre de negocios en el enemigo número uno del país.

«No derramaremos lágrimas de cocodrilo» tras el anuncio de la salida de OSF, declaró el gobierno húngaro a la AFP.

– «Campaña de odio» –

El primer ministro húngaro, que acaba de ser reelegido con amplia mayoría para un tercer mandato consecutivo, basó su campaña electoral en el rechazo de la inmigración, en un país que apenas acoge a un puñado de demandantes de asilo.

Orban acusa a Soros de querer inundar Hungría y Europa de inmigrantes, a través de las organizaciones que financia.

El gobierno húngaro «invirtió más de 100 millones de euros –119 millones de dólares– en fondos públicos en una campaña de odio» destinada a «difundir mentiras sobre la fundación y sus socios», se indignó OSF este martes.

En 2017, las autoridades pusieron en todo el país carteles con la cara de Soros y avisos a la población, y enviaron «cuestionarios» contra el empresario a todos los hogares. Los detractores de Orban criticaron el carácter antisemita de esa campaña en la que el primer ministro presentaba al hombre de negocios estadounidense, de origen judío, como una figura de la «élite mundial» y de los especuladores «sin patria».

El gobierno húngaro mostró su intención de proseguir su ofensiva contra el multimillonario y se dispone a presentar ante el Parlamento un nuevo conjunto de leyes llamado «Stop Soros», que prevé tasar las oenegés «que apoyen la inmigración» y hacer vigilar su personal por los servicios de inteligencia.

En 2017, el Parlamento aprobó varias disposiciones para reforzar el control gubernamental sobre las oenegés que reciben fondos extranjeros, con las organizaciones de Soros en el punto de mira.

Todos esos obstáculos influyeron en la decisión de OSF de abandonar el país, indicó la fundación, que aseguró, no obstante, que seguirá «apoyando» el trabajo de la sociedad civil en Hungría.

Las medidas de Orban provocaron numerosas amonestaciones de la Unión Europea.

Fuente: AFP

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