La escalada verbal y las tensiones hacen temer por la estabilidad en Oriente Medio

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Las tensiones geopolíticas y los enfrentamientos verbales entre Irán e Israel o Arabia Saudita hacen temer una escalada en Oriente Medio, más allá del conflicto que libran esas potencias en Siria, consideran los expertos.

«No permitiremos un afianzamiento iraní en Siria, cualquiera sea el precio a pagar», advirtió en abril el ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, después de un bombardeo aéreo contra una base militar en Siria en la cual al menos siete iraníes murieron.

Israel no reivindicó ese ataque, el primero en apuntar directamente a las posiciones de Irán en la vecina Siria. Sin embargo esta acción despertó temores de una eventual extensión del conflicto más allá de las fronteras sirias.

El Estado hebreo considera a Irán como su principal enemigo y de ninguna manera quiere que esté en su frontera mientras lo acusa de buscar dotarse del arma atómica. Irán por su lado no reconoce la existencia de Israel.

Por otra parte Arabia Saudita percibe a Irán como rival al que acusa de querer dominar la región. Los analistas han mencionado en las últimas semanas un posible acercamiento de Arabia Saudita con Israel, dos países aliados de Estados Unidos.

En este contexto de animosidad extrema, las amenazas de todos lados brotan constantemente.

En un informe, el grupo de reflexión International Crisis Group (ICG) destaca las visiones antagónicas que «mantienen Irán y sus adversarios en una espiral de enfrentamientos entre poderes que destruyen» a Oriente Medio.

El apoyo de Irán a las milicias en Irak, en Siria y en el Líbano da argumentos a sus detractores, quienes insisten en que la República Islámica busca dominar la región y teje alianzas para armar una coalición de fuerzas con el fin de atacar a Israel.

– Acusaciones recíprocas –

El ICG destacó que Irán, por el contrario, percibe a Oriente Medio como «una región controlada por potencias dotadas de capacidades militares superiores» y apoya a Siria por miedo a perder a uno de sus raros aliados y estar rodeada de las fuerzas yihadistas.

Para muchos iraníes, la idea de que su país es la única fuerza desestabilizadora en la región, como lo repiten Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita, es difícil de avalar.

«No es Irán el que tiene presos a los primeros ministros extranjeros», dijo Mohammad Marandi, profesor de la Universidad de Teherán, refiriéndose al primer ministro libanés, Saad Hariri. El gobierno saudí fue acusado de obligarlo a anunciar su renuncia y retenerlo contra su voluntad.

En Yemen, las autoridades sauditas «imponen desde hace tres años el hambre y la guerra», agregó en referencia a los bombardeos aéreos realizados desde 2015 por una coalición árabe liderada por Riad en apoyo al gobierno contra los rebeldes huitíes, que Teherán dice apoyar pero no militarmente.

La posición del reino saudita con respecto a Irán puede parecer contradictoria. En una entrevista a la cadena de televisión estadounidense CBS, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán declaró en marzo que el ejército y la economía iraní eran ampliamente inferiores respecto a los de la monarquía saudita. También consideró que la Irán chiita quiere controlar toda la región.

«Los críticos pueden (…) acusar a Riad de ver la mano de Irán en todas partes», dijo a la AFP Ali Shihabi, director del círculo de reflexión pro saudita Arabia Foundation, con sede en Washington. Pero «los sauditas han visto a las fuerzas iraníes tomar el control de sus vecinos uno por uno: Líbano, Irak, Siria», argumentó.

Irán también tiene sus contradicciones. El ayatolá Ali Jamenei dijo que Israel no existiría más en 25 años, pero según el profesor Marandi, esa declaración no representa una amenaza militar contra el estado judío.

«A pesar de toda la desinformación difundida por los medios occidentales, Irán nunca amenazó con entrar en conflicto» con Israel, dijo.

«Lo que amenaza a Israel no tiene nada que ver con la potencia militar iraní, sino con el hecho de que (el estado hebreo) es cada vez más percibido como ilegítimo por muchos de sus amigos extranjeros», indicó el académico.

Sin embargo Dore Gold, exembajador de Israel en Naciones Unidas, denunció lo que considera un «movimiento ideológico muy agresivo» por parte de la República Islámica.

Las posiciones de unos y otros parecen cada vez más difíciles de conciliar ya que Irán no mantiene relaciones diplomáticas con Israel ni Arabia Saudita desde 2016.

Y por el lado de Estados Unidos parece lejana la posibilidad de algún diálogo en el corto o mediano plazo con Irán, en momentos en que el presidente Donald Trump acusa reiteradamente a Teherán de ser una amenaza muy seria para la región.

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Fuente: AFP

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