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Japón recuerda el tsunami y la catástrofe nuclear de Fukushima siete años después

 Japón recuerda el tsunami y la catástrofe nuclear de Fukushima siete años después

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Por primera vez en la historia de Irak, el turbante negro de los religiosos chiitas que afirman descender del profeta Mahoma se ha aliado a la hoz y el martillo de los comunistas, para las legislativas de mayo.

El turbulento jefe chiita Moqtada Sadr, procedente de una línea de dignatarios religiosos, eligió hacer campaña con quienes en el pasado aborrecía porque consideraba que eran sinónimo del diablo, unos individuos sin dios que querían un Estado laico.

«Esta alianza es algo inédito en Irak. Es una revolución de los iraquíes a favor de las reformas, ya sean laicos, como los comunistas, o de una corriente islamista moderada», explicó a la AFP Ibrahim al Yaberi, responsable de la agrupación de Sadr encargado de las manifestaciones.

Con barba, turbante negro y abaya, este dirigente de 34 años arenga cada viernes en la plaza Tahrir de Bagdad a los cientos de manifestantes hostiles a la política gubernamental.

«No estamos sorprendidos por esta alianza, ya que desde hace más de dos años combatimos juntos en todas las provincias contra la confesionalidad», señala.

Este movimiento de protesta surgió en julio de 2015 por iniciativa de los militantes de la sociedad civil, y a ellos se les unieron después los partidarios de Sadr para reclamar reformas, la lucha contra la corrupción y la mejora de los servicios públicos.

«Las reivindicaciones no tenían ningún carácter confesional. Son a favor de un Estado de derecho, civil y ciudadano», explica Raed Fahmi, secretario del Partido Comunista de Irak (PCI). «Lo importante es que esto permitió a la gente del movimiento islamista y a los laicos trabajar juntos».

– ‘Abierta a todos’ –

«Nació una cooperación entre gente que, a priori, no tiene nada en común ideológicamente. Después, eso evolucionó hacia una alianza política», añadió desde su oficina, en la que están presentes la bandera roja con la hoz y el martillo y la iraquí con la inscripción «Dios es grande».

La alianza, bautizada «marcha a favor de las reformas», está compuesta por seis formaciones de mayoría laicas, entre ellas el PCI e Istiqama, un partido de tecnócratas apoyado por Moqtada Sadr, que suspendió a su grupo parlamentario Ahrar y pidió a sus 33 diputados que no se presenten a las elecciones previstas el 12 de mayo. El PCI cuenta actualmente con un representante en el parlamento.

«Esta alianza no es extraña, ya que la corriente de Sadr está abierta a todos los partidos y confesiones. En mi opinión, somo un único pueblo con una única bandera», asegura Qassem Mozam, un jornalero de 42 años.

Sin embargo, Moqtada Sadr, de 44 años, no era tan universal en sus inicios, tras la invasión de Irak por Estados Unidos en 2003.

Su milicia, el ejército de Mahdi, estuvo presente entre 2003 y 2008 y fue acusada de establecer escuadrones de la muerte contra los musulmanes sunitas. Él mismo fue acusado de haber ordenado el asesinato en 2003 de un rival, Abdel Mayid al Joei.

– ‘Harta de los corruptos’ –

Para Nadia Nasser, una profesora de 43 años que viste chador, «el objetivo es cambiar las horribles mentes que nos gobiernan desde hace 14 años. Estoy harta de los corruptos. Estoy a favor de esta alianza porque quiero nuevos rostros».

El organizador comunista de las manifestaciones, Yasem al Hilfi, de 58 años, recuerda la primera vez que vio a Moqtada Sadr, en 2015 en la ciudad santa chiita de Nayaf.

«Le presentamos nuestros proyectos para luchar contra la corrupción y crear un Estado civil surgido de las urnas. Nos escuchó y nos dijo que estaba de acuerdo y dispuesto a cooperar», cuenta. Desde entonces se ven cada dos semanas.

Para el secretario del PCI, «algunos dicen que es imposible» que los laicos y los religiosos trabajen juntos, pero «no es una alianza ideológica». «Cada uno tiene sus convicciones».

En cualquier caso, el resto de partidos religiosos chiitas en el poder en Irak consideran que esta alianza es escandalosa.

«Lanzaron una guerra contra nuestra lista y nos atacan en sus televisiones. Es la prueba de la debilidad de los corruptos y de nuestra fuerza», dice Yaberi sonriendo.

Fuente: AFP

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