«Hermano del alma», un talismán en el convulsionado Washington de 1968

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Rick Lee pintó las palabras «Soul Brother» (Hermano del alma) en la florería de su familia en Washington el 4 de abril de 1968, cuando los barrios negros fueron incendiados tras el asesinato de Martin Luther King. «Quizás eso nos protegió», dice 50 años después.

Los primeros disturbios estallaron a menos de tres kilómetros al norte de la Casa Blanca, unas horas después de la muerte en la ciudad de Memphis del ícono de la lucha por la igualdad de los derechos civiles.

La violencia mató a 13 personas en tres días y dejó millones de dólares en daños. Calles enteras ardieron y muchas tiendas fueron saqueadas antes de que regresara la calma con la intervención de 13.000 reservistas de la Guardia Nacional.

Ahora, con 75 años, Rick ha dejado a su hija a cargo de la «Florería de Lee». Su tienda es una de las últimas instituciones en la U Street, una calle conocida entonces como la «Black Broadway» por sus clubes de jazz famosos por presentar a figuras como Billie Holiday, Duke Ellington y Louis Armstrong.

«Cuando se anunció el primer saqueo, me apresuré a ir a la florería», cuenta a la AFP Lee, entonces un activista por los derechos civiles que trabajaba cerca de la Casa Blanca. «Mi madre estaba sola, mi padre había quedado varado en Boston, y yo tenía que proteger a mi madre y a la tienda».

«No sabíamos quiénes eran los saqueadores, sospechamos que eran negros enojados», dice. Por eso decidió pintar la inscripción «Soul Brother» en las ventanas: «para mostrar que este local pertenecía a negros».

«Nos quedamos despiertos toda la noche, con una escopeta, estábamos listos para cualquier eventualidad, pero afortunadamente no tuvimos problemas», añade. «Quizás eso nos protegió, esperamos que haya ayudado. No lo sabemos».

«Otras tiendas de propiedad de negros tenían la misma inscripción y ningún daño», dice. «La primera noche fue dura, había humo en todas partes, las tiendas fueron incendiadas y saqueadas», recuerda Lee. «Luego el alcalde trajo a la Guardia Nacional y la violencia disminuyó».

– La ira como respuesta –

La ira tenía una explicación: el asesinato de Martin Luther King por un supremacista blanco y las desigualdades raciales.

Para Lee, los disturbios eran principalmente una respuesta a la muerte del pastor negro, un «campeón que arriesgó su vida para reunir» a negros y blancos.

«No permitimos que su muerte quedara impune, hicimos algo», dice, haciéndose eco del sentimiento de la comunidad afroestadounidense en ese momento.

La mayoría de las tiendas quemadas «pertenecían a judíos y a blancos que no contrataban a negros y eso formaba parte de la ira», explica Lee. «La mentalidad era ‘No nos das trabajo, te prendemos fuego'».

Las tiendas incendiadas no volvieron a abrir. Los comerciantes se fueron y el barrio se hundió en la pobreza, las drogas y el crimen, hasta la llegada del metro a principios de los años 1990, que supuso un espectacular proceso de transformación del deteriorado espacio urbano.

«Los negros fueron desalojados por los desarrolladores inmobiliarios, atraídos por la perspectiva de renovaciones», dice Lee, señalando los modernos edificios y bares de moda que ahora bordean la importante arteria en que se convirtió la U Street.

«Ahora que la mayoría de los que vienen son blancos cambió el rostro de este vecindario, que era todo negro», destacó.

«Nunca tuve nada en contra de los blancos», dice Lee. «Mi problema es con la gente llena de odio, que quiere dividir el país, como el presidente (Donald) Trump».

El florista asegura estar feliz con las transformaciones del barrio. Pero también quiere instalar «una especie de memorial» para que los tres días de disturbios de 1968 no caigan en el olvido.

«Eso sería genial», asegura.

Fuente: AFP

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