Frente a Corea del Norte, la brecha generacional en el Sur

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En la democrática sociedad surcoreana las opiniones sobre el régimen autoritario del Norte, las perspectivas de reunificación y la cumbre prevista el viernes entre el norcoreano Kim Jong Un y el surcoreano Moon Jae-in contrastan mucho.

La AFP ha hablado con tres surcoreanos con puntos de vista que no podrían ser más divergentes, las líneas de fractura son generacionales y políticas.

– El superviviente –

Profesor de inglés jubilado, Lew Je-bong, de 84 años, era un adolescente en la guerra de Corea (1950-1953). Se acuerda de haber vagado con su familia por el país en busca de seguridad tras la invasión de Pyongyang.

Desconfía de las intenciones del Norte y advierte que el Sur no debe caer en la trampa.

Pyongyang es el «mejor mentiroso del mundo», dice con rabia. Seúl debe aprender de la letanía de promesas rotas del pasado.

«Mi esperanza en la cumbre es que nuestro presidente no se deje engañar», afirma.

«Nunca renunciarán a las armas nucleares y, si no lo hacen, no es necesario negociar nada».

La política del «rayo de sol» del presidente Kim Dae-jung vio al Sur reforzar sus vínculos económicos y diplomáticos con el Norte, y proporcionarle una ayuda humanitaria importante.

Unos años después, Pyongyang llevaba a cabo su primer ensayo nuclear.

«Se les dio más de 10 billones de wons (7.600 millones de euros, 9.000 millones de dólares), dice Lew. «Pero les sirvieron para fabricar las armas nucleares con las que nos amenazan».

Lew cree en una «reunificación pacífica» pero solamente en los términos dictados por el Sur. De no ser así, «seremos barridos por el comunismo. Y luego todos moriremos».

– El empresario –

Lee Jeong-jin, de 52 años, casi lloró de alegría al enterarse de la cumbre intercoreana tras una década de tensiones.

Este hombre de negocios es de los que pasaron por la universidad en los años 1980, el apogeo de la lucha por la democracia y contra Estados Unidos, alimentado en parte por el resentimiento contra la división de la península y la alianza estadounidense con las dictaduras militares de la época.

Trabajó un tiempo en el complejo industrial intercoreano de Kaesong, cerrado hoy, en Corea del Norte, como director para la surcoreana Korea Telecom.

Se juntaba cada día con norcoreanos. «Me di cuenta que podríamos lograr rápidamente la armonía y convertirnos en una nación próspera».

Lee es optimista en cuanto al acercamiento en curso, que ve como la promesa de una paz duradera.

«Somos un pueblo. Estamos divididos desde hace 70 años. El hecho de que ambas partes estén dispuestas a hablar de paz y a superar sus divergencias es un gran paso hacia adelante».

En su opinión una Corea unificada será más fuerte.

«Si nuestra población alcanza los 100 millones, tendremos una economía fuerte que resistirá los cambios exteriores».

– El joven –

La cumbre ocupa todas las portadas desde hace semanas en Corea del Sur y más allá, pero a Choi Won-yong, de 19 años, un artista de hip hop, no le importa.

«Vi un titular una vez pero no sé gran cosa. No sé realmente lo que hacen».

Los jóvenes surcoreanos son aquellos cuyos vínculos con la Corea del Norte nuclear son los más débiles.

Algunos se preocupan por una eventual reunificación, otros por la competencia en el mercado laboral.

Según una encuesta del Instituto Coreano para la Unificación Nacional, más de 7 de cada 10 surcoreanos veinteañeros se oponen a la reunificación.

«No veo la necesidad», dice el músico. «La imagen de Corea del Norte no es muy buena. Se sabe que es un país muy autoritario».

Fuente: AFP

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