Fernando Aramburu: ETA dará a su disolución una «imagen de generosidad»

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Su novela «Patria» es tan popular en España que asegura que a él ya ni se le menciona. Con su retrato de la sociedad vasca desgarrada por la violencia de ETA, Fernando Aramburu arroja luz a un conflicto a punto de cerrarse y del que «habrá que contarlo todo».

En el podio de los libros más vendidos en los últimos 19 meses, multipremiado, traducido a varios idiomas y con una serie en marcha, «Patria» es un «fenómeno social», «un tema de conversación» que el escritor vasco sigue desde Hanóver, donde vive desde que se enamoró de una alemana, una historia con reminiscencias a la que vive uno de sus personajes.

Y es que los datos autobiográficos de esta novela sobre dos familias de un pueblo enfrentadas por el conflicto vasco abundan. Para Aramburu, que sufría con cada muerto que dejaba ETA hasta que anunció el fin de la violencia en 2011, «Patria» fue una necesidad personal.

Aramburu (San Sebastián, 1959), que presentó esta semana la versión francesa en París, explicó a la AFP por qué su libro ha calado tanto, en un momento en que España aguarda lo que parece el anuncio inminente de la disolución de ETA, tras 40 años de lucha armada por la independencia del País Vasco.

Pregunta: ¿Vivir lejos, en Alemania, le ha facilitado escribir sobre el País Vasco?

Respuesta: Sí, me ha dado una visión panorámica, como el jugador de ajedrez que ve todas las piezas desde fuera. Pero a mi vida aquí le anteceden 26 años en el País Vasco. No rompí mi cordón umbilical. Cada vez que ocurría un atentado me sentía interpelado.

En la lista de muertos hay personas que conocía personalmente.

P: La verosimilitud es una de las mayores fuerzas de su novela.

R: Mis personajes son vascos normales y corrientes. Yo me crié con esa gente. También hay mucho de mí. (El joven) Gorka por ejemplo tiene mi pasión por la lectura y el hecho de que se encerrase en casa a leer. El Txato (víctima de ETA en el libro) se parece a mi padre en su manera de hablar y en que delega en la mujer toda la administración de la casa.

P: ¿Se ha quitado un peso de encima escribiendo el libro?

No, yo no guardo rencor.

P: Parece cuestión de semanas que ETA anuncie su disolución.

R: Espero que se produzca, nos habremos librado de esta gente. No sé con qué eufemismo van a anunciar su disolución, probablemente intentarán darle una imagen no de derrota, sino de generosidad. Pero lo importante es que no existan.

P: ¿Cree en un perdón presentado por la organización?

R: Eso no se va a producir. El perdón para que merezca ese nombre debe ser sincero y eso ya excluye una petición en la plaza con cámaras y fotógrafos.

Pero ha habido exmilitantes que han pedido perdón a título personal y víctimas partidarias de concederlo. Esto para una sociedad tiene un efecto positivo.

P: ¿Y luego de la disolución?

R: Los ciudadanos tienen que poder hacer su vida con normalidad e ir creando la convivencia. Pero los humanos tenemos la ilusión de que un periodo histórico termina y empieza otro. Queda la tarea de contar todo lo que ocurrió, convertirlo en testimonios para las generaciones futuras.

P: ¿Teme una guerra de relatos?

R: Hay una rivalidad de relatos y es normal. Unos presentan al agresor desde una perspectiva muy favorable, otros no estamos de acuerdo con esa versión. Mi libro ha generado un debate, pero sin insultos ni amenazas. Eso es muy buena señal, la recomposición de los lazos sociales se está produciendo.

Hay un nivel básico de respeto que no existía (antes de 2011).

P: ¿Y las víctimas?

R: No es lo mismo. Para estas personas no habrá paz nunca porque su dolor siempre estará allí. Puede que haya consuelo, pero nunca dejarán de ser víctimas.

P: El éxito de su libro supera las fronteras españolas.

R: Los conflictos son universales. En Colombia, Argentina, Alemania, Italia… en mis viajes percibo que en una mano tienen «Patria» y en la otra su propia historia reciente y establecen un cotejo centrado en la conducta de las personas. ¿Cómo han vivido los vascos su historia violenta? ¿Olvidan o recuerdan?

Fuente: AFP

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