Erdogan pone sobre la mesa adhesión de Turquía en tensa cumbre con la UE

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó el lunes que Turquía sigue determinada a integrar la Unión Europea (UE), antes de una reunión con sus dirigentes que se anuncia muy tensa en un contexto de crecientes desacuerdos entre Ankara y Bruselas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el del Consejo Europeo, Donald Tusk, compartirán una cena de trabajo con Erdogan en la estación balnearia búlgara de Varna, con una larga lista de temas espinosos en el orden del día.

Antes de la reunión, Erdogan aseguró que entrar en la UE sigue siendo un «objetivo estratégico» para Turquía. Ese proceso de adhesión está en punto muerto desde hace varios meses.

Desde Estambul, antes de volar a Varna, Erdogan dijo que pedirá a los dirigentes europeos «revitalizar» el proceso de adhesión, y que se levanten los «obstáculos políticos y artificiales» que lo lastran.

Pero este asunto corre el riesgo de quedar eclipsado por una serie de delicados temas –en el menú de la reunión–, como la erosión del Estado de Derecho en Turquía desde el golpe de Estado fallido de julio de 2016, el controvertido pacto sobre los migrantes, o la ofensiva turca contra una milicia kurda en Siria.

En este contexto, el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov, cuyo país ejerce la presidencia de turno de la UE y que estará presente en la cena, admitió que esperaba una reunión «muy difícil».

Con todo, a ninguna de las partes le interesa que las conversaciones descarrilen: para Turquía, la UE sigue siendo un preciado socio comercial y, para Bruselas, Ankara continúa siendo un aliado ineludible en la lucha contra los flujos migratorios y el terrorismo.

– ‘Debate franco’ –

«La cumbre de Varna será una oportunidad para dar un nuevo impulso al diálogo entre las dos partes, si bien no se espera ningún avance real, en términos concretos», considera Jana Jabbour, doctora asociada al instituto francés CERI/Sciences Po de Ciencias Políticas y especialista en Turquía.

Además, las tensiones subieron un grado la semana pasada, cuando los dirigentes europeos condenaron las «acciones ilegales persistentes» de Turquía en el mar Egeo y en el Mediterráneo oriental en detrimento de Grecia y de Chipre, tras varios incidentes.

Turquía tildó de «inaceptables» las declaraciones de la UE y expresó su ira frente a las críticas europeas respecto a su ofensiva contra la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG) en la región de Afrin, en el noroeste de Siria.

«La masa de problemas conflictivos entre Turquía y la Unión Europea no deja de crecer», lamentó Juncker, que prometió «un debate franco y abierto» con Erdogan. El dirigente insistió en que la UE «desea reforzar [su] cooperación con Turquía».

Una de las prioridades para los Estados miembros es asegurarse de que Ankara continúa aplicando el acuerdo sobre la migración cerrado en marzo de 2016, que ha permitido reducir considerablemente el paso de migrantes irregulares hacia Europa, a cambio de ayudas financieras.

Pero Erdogan acostumbra a quejarse de los «retrasos» en el pago de esta ayuda de 3.000 millones de euros, a los que se añadirán otros 3.000 millones.

– ¿’Asociación’? –

Adamás, Turquía reclama más avances en la liberalización de los visados para los turcos que viajen a la UE. Esto es «una prioridad» para Ankara, «pero sería ilusorio creer que la UE hará concesiones sobre esta cuestión», considera Jabbour.

Por otro lado, aunque Ankara se haya mostrado más solícita últimamente con ciertos países europeos, como Alemania, liberando por ejemplo a dos periodistas encarcelados, la situación de los Derechos Humanos probablemente tendrá peso en Varna.

La UE ha expresado su preocupación en varias ocasiones por las purgas lanzadas por Turquía desde la intentona golpista. Más de 55.000 personas, incluyendo a opositores y periodistas, fueron encarceladas y 160.000, despedidas o suspendidas de actividad.

La prolongación del estado de emergencia en vigor en Turquía desde julio de 2016 ha conducido a «graves» violaciones de los derechos de «cientos de miles de personas», denunció la ONU en un informe publicado la semana pasada.

Fuente: AFP

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