Entre Marruecos y Ceuta, la carga se aligera un poco para las «mujeres mulas»

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«Es menos agotador», constata Najat, una portadora de mercancías entre Marruecos y el enclave español de Ceuta. Como ella, miles de las llamadas «mujeres mulas» están llevando ahora su carga en carritos y no sobre sus espaldas.

Bajo presión de las oenegés que califican de indignas sus condiciones y tras varios incidentes mortales, las autoridades y los comerciantes de Ceuta lanzaron a principios de abril una iniciativa para que las mujeres usen los carritos plegables.

Una medida que busca aliviar el sufrimiento de las «hamalates» o «mujeres mulas», como son conocidas en Marruecos y en España, respectivamente, que suelen ir como bestias de carga.

«Es algo bueno, sobre todo para aquellas con problemas de salud», dice a la AFP Najat, madre cuadragenaria de dos niños.

Hasta ahora, esta habitante de Tetuán cuyo marido está desempleado, atravesaba dos veces por semana la frontera para volver unas horas más tarde con la espalda doblada bajo el peso de los fardos con mercancía, entregados a los comerciantes locales por una veintena de euros en promedio.

Frente a un pequeño puesto fronterizo para peatones, sobre una colina que domina las aguas del Mediterráneo entre la población marroquí de Castillejos y Ceuta, Najat espera ahora pasar los controles de rutina equipada con su nuevo carrito, fabricado por un soldador y adquirido por veinte euros.

– Estampidas mortales –

Temprano en la mañana, un grupo de unas cien mujeres es el primero en atravesar el paso fronterizo que conduce directamente a una zona comercial en la entrada del enclave, construido en 2004 para descongestionar el centro de la ciudad.

Galpones de metal albergan toda clase de mercancía: ropa importada de China, productos de limpieza, alimentos, objetos de decoración…

«La situación está mejorando, gracias a Dios», expresa con satisfacción Touria, una mujer de 35 años con un pañuelo en la cabeza, venida en busca de paquetes con comida. «Pero el trabajo sigue siendo duro», acota.

Miles de portadores marroquíes, hombres y mujeres, atraviesan a diario la frontera, para llevar a Marruecos mercancía sin pagar impuestos, siempre que sea transportada a pie.

El fenómeno «comenzó a principios de los años 2000, y no ha dejado de crecer», señala a la AFP Mohamed Benaissa, presidente del Observatorio del Norte de Derechos Humanos, una oenegé marroquí.

En 2017, al menos cuatro portadoras murieron aplastadas en estampidas en el paso fronterizo. En enero pasado, otras dos perdieron la vida en circunstancias similares.

Ante ello, tanto las autoridades marroquíes como españolas prometieron actuar.

Desde entonces, se instauró una cuota diaria de entradas y un sistema para alternar los días de acceso a hombres y mujeres. También se han colocado guardias de seguridad en la zona comercial, costeados por las autoridades de Ceuta y los vendedores.

– «Imágenes vergonzosas» –

«No veremos más imágenes vergonzosas en la televisión. Es un paso adelante en materia de respeto de los derechos humanos», se congratula un guardia de seguridad a cargo de hacer respetar las filas de espera frente a los galpones

Muestra en su teléfono «imágenes de caos» tomadas hace un año, que «eran parte de la vida cotidiana». «Eso es cosa del pasado, pero ahora debemos disminuir el peso de los fardos» para ayudar a las mujeres, dice el guardia.

«Las medidas propuestas no solucionan el fondo del problema y siguen siendo superficiales», critica no obstante Benaissa. «Las diversas formas de violencia, de acoso sexual y explotación continuarán», asevera.

Bajo una fuerte lluvia, Fátima hala con dificultad su carrito, cargado con 60 kilos de cajas con dulces españoles.

«No rueda solo, hay que tirar, y es difícil en las pendientes», lamenta la jornalera, para quien la nueva medida «no cambió nada».

«Antes, me dolían la espalda y las rodillas, ahora, los brazos», dice esta quincuagenaria, que vive en Castillejos y preferiría «trabajar en una fábrica en Marruecos, incluso ganando menos dinero».

Fuente: AFP

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