El País Vasco, ante la tensa espera de la cercana disolución de ETA

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Un año después de su desarme, la cercana disolución de ETA conlleva paradójicamente tensiones en el País Vasco, donde los familiares de los presos ya hablan de su «reintegración» y las víctimas temen un «circo» mediático de la banda separatista.

La disolución tendrá lugar «antes del verano», o incluso a partir de mayo, según una fuente cercana.

La disolución es fruto de un debate en el seno de la antigua banda armada, creada en 1959, en plena dictadura de Francisco Franco, y responsable de 829 muertes, además de secuestros, extorsiones y miles de heridos en nombre de su lucha por la independencia.

En 2011 ETA renunció a la violencia y el 8 de abril de 2017 entregó las armas, al proporcionar a la justicia francesa una lista de sus depósitos.

La sociedad vasca está en general más tranquila.

Pero la región, de 2,2 millones de habitantes, vive en estos momentos «cada 10 días» la salida de prisión de exmiembros de ETA, entre los que cada vez más purgaron sus penas, explica Agus Hernán, dirigente de la asociación Foro Social, vinculada a los allegados de los presos.

Desde hace meses hay una escena que se repite en los barrios: la tradicional ceremonia vasca de bienvenida a los antiguos miembros de la organización que quedan en libertad.

Y eso plantea a diario el debate sobre la era post-ETA.

Para los familiares de los presos –que recuerdan que los militantes independentistas también sufrieron violencia, con ejecuciones y torturas–, son «ceremonias normales» de recepción de personas que hasta ahora estaban encarceladas en prisiones cercanas.

Pero hay una «entrega de ramos de flores a los que vuelven por haber asesinado o ayudado a asesinar», se indigna Maite Pagazaurtundua, diputada europea por UPyD (centro-derecha) cuyo hermano, un policía, fue asesinado por ETA en 2003 en Andoáin (Guipúzcoa).

En febrero, dos presuntos cómplices del asesinato de su hermano fueron recibidos con un homenaje similar, algo que las asociaciones de víctimas consideran un insulto a los muertos.

– Debate profundo –

Agus Hernán, quien aboga por la reconciliación, admite que estas ceremonias pueden llevar a una «revictimización» y deberían ser más discretas.

Pero su asociación insiste también en la necesidad de «reintegración» política, económica y social de los presos.

Compara la etapa actual al clásico proceso de la ONU de «desarme, desmovilización y reintegración» de los grupos armados, como ocurre con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Una expresión inimaginable para los conservadores en el poder en España, que insisten en que en el País Vasco no hubo «un conflicto» entre dos partes, sino «terrorismo».

«Las palabras, ‘desmovilización’ o ‘disolución’ no importan tanto, lo que cuenta es que ese día [de la disolución] quede claro que ETA ha desaparecido», dice por su parte a la AFP Jonan Fernández, Secretario General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno vasco, dirigido por el Partido Nacionalista Vasco (PNV, conservador).

Según Agus Hernán, hay unos 300 miembros de ETA presos en Francia, España y Portugal, entre 85 y 100 huidos y una decena de personas «expulsadas sin papeles de Francia, que están en África y en algunos países de América Latina».

En su opinión, la parte de la «reintegración» pasa en primer lugar por el traslado de presos a cárceles cercanas, además de algunas liberaciones condicionales.

Las asociaciones de víctimas temen que la disolución llegue acompañada de escenificaciones que consideran humillantes.

«Que no hagan un gran circo porque genera un dolor muy, muy grande en todas las familias» de las víctimas, pide Maite Pagazaurtundua.

Las asociaciones también piden que ETA «condene la historia del terror» y proporcione informaciones sobre crímenes no resueltos.

También hay un profundo debate sobre lo que deberá pasar a los libros de historia sobre estos años de violencia.

«El relato de lo ocurrido en España no da lugar a alternativas […] Los asesinos son los que asesinan y las víctimas quienes son asesinadas», dijo recientemente el ministro de Interior español, Juan Ignacio Zoido.

La izquierda «abertzale» (independentista), segunda fuerza política vasca, considera que puede haber varias visiones, según quién cuente la historia.

Cada vez más vascos (45%) son favorables a medidas de reinserción social para los exmiembros de ETA que se arrepientan en público de sus actos, según Euskalbarometro.

Fuente: AFP

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