El fantasma de la puerta giratoria de Barroso sobrevuela de nuevo la Comisión Europea

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La llegada de José Manuel Barroso en 2016 a Goldman Sachs sobrevuela de nuevo la institución que presidió hasta 2014, después que la defensora del pueblo europea pidiera este jueves a la Comisión Europea reexaminar su contratación por el banco en virtud del código ético de la UE.

Emily O’Reilly se muestra preocupada por la reunión en octubre en un hotel en Bruselas entre el vicepresidente de la Comisión Jyrki Katainen y Barroso, pese a que el también ex primer ministro portugués se comprometió a «no hacer ‘lobbying'» ante el ejecutivo comunitario.

«No he presionado ni presionaré a funcionarios de la UE», reaccionó en Twitter quien presidiera la Comisión Europea entre 2004 y 2014, recordando que el comité ético de la Comisión -un órgano independiente- ya estimó en 2016 que su contratación no violó las reglas.

La polémica regresa de nuevo a Bruselas en un momento en que el sucesor del portugués, Jean-Claude Juncker, enfrenta críticas por el ascenso fulgurante de su mano derecha, Martin Selmayr, a la secretaría general, un puesto clave de la institución.

El código de conducta de la UE en vigor cuando se produjo la contratación en 2016 preveía que los comisarios tenían que pedir una autorización a la Comisión para trabajar en un grupo privado durante los 18 meses posteriores al final de sus funciones.

Aunque el paso de Barroso al sector privado tuvo lugar superado este período, este generaba a la defensora europea dudas éticas. A petición de esta última, el comité de ética emitió en 2016 ese primer informe que no detectó ninguna violación del «deber de reserva».

– El detonante Katainen –

La reunión con Katainen, quien ejerció brevemente como comisario durante la Comisión Barroso, supone un cambio de situación para O’Reilly, quien abrió una investigación en febrero de 2017, meses antes de ese encuentro, tras recibir tres demandas diferentes.

Aunque ambos protagonistas aseguraron que «la reunión era una entrevista privada y personal», en un primer momento el encuentro se registró «como una reunión con el banco Goldman Sachs y, por tanto, (…) con fines de cabildeo», según la oficina de la defensora del pueblo.

El vicepresidente de la Comisión explicó en una carta a oenegés que este encuentro se consagró a «cuestiones de defensa y comercio», antes de explicar a varios medios que se trataba de hecho de un «encuentro amigable».

Incluso Juncker salió en su defensa, asegurando que se respetaron las reglas. «Nunca dijimos que José Manuel Barroso no podía reunirse con comisarios», agregó el ex primer ministro luxemburgués, apuntando que el portugués estaba inscrito «en la lista de lobistas».

Goldman Sachs, cuya reputación es controvertida por su papel en la crisis económica, sí está inscrito en el registro de transparencia de la Comisión, pero no así el expresidente de esta institución, constató la AFP.

– La ‘confianza’ de los ciudadanos –

La defensora del pueblo europeo urge así al comité de ética de la Comisión a reabrir el caso, entre dudas sobre el «deber de reserva» de Barroso, y pide también al ejecutivo comunitario reforzar más su código de conducta para evitar situaciones similares.

«Tomamos nota» de la recomendación y «contestaremos antes de la fecha límite» del 6 de junio, indicó el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas. O’Reilly llama también a Bruselas a exigir que su antiguo titular se abstenga de hacer presión durante algunos años más.

«Los antiguos comisarios tienen derecho a ocupar cargos públicos pero, como antiguos funcionarios, también deben asegurarse de que sus acciones no socavan la confianza de los ciudadanos de la UE», subrayó O’Reilly, en un aumento de auge de las fuerzas euroescépticas en la UE.

Goldman Sachs estuvo de hecho ampliamente involucrado en la venta de complejos productos financieros, incluidas las hipotecas ‘subprime’, que contribuyeron al ‘crack’ financiero de 2008, y también ayudó a Grecia a maquillar su deuda, antes de la crisis.

Fuente: AFP

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