Doctores de fútbol: Müller-Wohlfahrt, el ‘mago’ de los músculos de los jugadores

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Genio para unos, un peligroso gurú para otros. El alemán Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt, médico del Bayern de Múnich y de la selección alemana, es una institución de la medicina deportiva mundial, con métodos a veces polémicos, pero con adeptos entre grandes campeones y entrenadores.

Usain Bolt, Paula Radcliffe, Boris Becker y, por supuesto, todas las estrellas del Bayern y del fútbol alemán desde Franz Beckenbauer… La lista de sus pacientes es una antología del deporte mundial.

Su pasaporte dice que tiene 75 años, pero aparenta quince menos. Y cuando salta de su banca en la banda para ir a tratar a un jugador, su larga cabellera gris recuerda más a los futbolistas de los años 1970 que al ambiente aterciopelado de un gabinete médico del siglo XXI.

Pasa sus dedos por la parte adolorida, cierra los ojos y ‘escucha’ sus sensaciones: «Veo con los dedos», asegura. «Me introduzco en el músculo, me oriento en la anatomía y puedo decir si hay lesiones».

«Lo que más me impresiona es su capacidad para formular un diagnóstico justo después del primer examen, incluso antes de recurrir a las radiografías o las modernas resonancias magnéticas», destaca el seleccionador alemán Joachim Löw.

«Lo hace con sus manos, que deben tener alguna cosa mágica», añade.

¿Magia? En absoluto, dice quien sus amigos lo llaman ‘Mull’: «He diagnosticado 35.000 lesiones musculares en mi vida. He adquirido estas capacidades por el ejercicio diario, como un pianista o un violinista».

– «Un segundo padre» para Bolt –

Jupp Heynckes, otro «brujo-milagrero» en su ámbito, le recuperó para el Bayern cuando se hizo cargo del equipo en octubre: «Para mí, el doctor Müller-Wohlfahrt es un genio y un maestro en su disciplina, pero hay más que eso. Trata a la gente con una inmensa empatía».

Su influencia no se reduce al fútbol. Para el jamaicano Usain Bolt, el mejor esprínter de todos los tiempos, Müller-Wohlfahrt «es desde hace tiempo como un segundo padre para mí».

El velocista caribeño solo tenía 16 años cuando conoció al médico. Era una promesa en edad juvenil, pero ya entonces sufría de dolores que ningún otro practicante había logrado identificar el origen.

Müller-Wohlfahrt descubrió una escoliosis (un desvío de la columna vertebral) y lo trató. El joven caribeño y el ‘abuelo’ alemán entablaron amistad.

«Puedes llamarlo día o noche si es necesario. Salta al primer avión para venir a curarme», asegura Bolt, citado en una biografía de Müller-Wohlfahrt que acaba de publicarse en alemán.

«A lo largo de los años también me ha dado una gran confianza en mí (…) Sin él, mi carrera habría tomado otro camino totalmente diferente. Probablemente me habría convertido en un esprínter correcto, pero nada más», añade el ocho veces campeón olímpico.

Orgulloso de su trabajo, Müller-Wohlfahrt sólo fue al enfrentamiento una vez en su larga carrera y fue con Pep Guardiola cuando el técnico catalán entrenó al Bayern (2013-2016).

El conflicto entre ambos llegó a un punto de no retorno que llevó al médico a dar un portazo al Bayern, después de 40 años de servicios, cuando Guardiola lo acusó brutal y públicamente de ser el responsable del mal estado de forma del equipo tras una derrota contra el Oporto en la Liga de Campeones.

– Un ‘médico empírico’-

En sus memorias, Müller-Wohlfahrt dedica un capítulo entero a ajustar cuentas, con términos duros, con un entrenador cuyos métodos consideraba peligrosos para la salud de los jugadores.

«Administrar analgésicos para recuperar a un jugador no es mi estilo», escribe ‘Mull’, «porque yo nunca subestimo los síntomas y no trato de disimularlos».

«Muy pronto me decanté por una medicina natural y contra los agentes químicos», añade el médico. «Y durante mucho tiempo mis métodos alternativos me costaron el rechazo de mis colegas. En un mundo de la ortopedia donde dominaban la cirugía y la cortisona, me consideraban un renegado».

Su uso intensivo del Actovegin, un aminoácido a base de sangre de ternera, que administra con infiltraciones intramusculares, también le ha costado a Müller-Wohlfahrt burlas e, incluso, acusaciones de no ser más que un charlatán.

En efecto, la ciencia no ha demostrado las propiedades terapéuticas de este producto y, por ejemplo, nunca ha sido aprobado en Estados Unidos.

Müller-Wohlfahrt admite ser un «médico empírico» y que no se apoya en la investigación médica, sino en su experiencia con los pacientes. Asegura también haber probado sobre sí mismo todas sus fórmulas.

Y cuando sus homólogos le reprochan no haber publicado nunca ni un solo artículo científico para explicar y demostrar el beneficio de sus tratamientos, contesta que no ha tenido tiempo para ello. «El trabajo con mis pacientes ha sido siempre más importante», se defiende.

Fuente: AFP

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