Dimite la ministra del Interior británica, Amber Rudd

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La ministra del Interior británica, Amber Rudd, dimitió el domingo tras varios escándalos relacionados con el trato a los inmigrantes en Reino Unido, dejando a la primera ministra conservadora, Theresa May, en una postura incómoda a pocos días de elecciones locales.

«La primera ministra aceptó esta noche la dimisión de la ministra del Interior», declaró un portavoz de Downing Street.

Rudd, de 54 años, llevaba días en el ojo del huracán, después de que se revelara la existencia de cuotas anuales para deportar a inmigrantes ilegales. En un primer momento había negado estar al corriente de esos objetivos ante una comisión parlamentaria.

«He engañado de forma involuntaria a la comisión parlamentaria de asuntos interiores en los objetivos de desplazamiento de los inmigrantes clandestinos», reconoció la ministra en su carta de dimisión destinada a May.

Rudd también pagó las consecuencias de un escándalo relacionado con el trato reservado a la llamada generación «Windrush», unos inmigrantes de origen caribeño que llegaron a Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno de May causó indignación por su cerco a los caribeños que llegaron al Reino Unido entre 1948, cuando el barco «Windrush» trajo a un primer grupo de jamaicanos, y los años 1970.

Ellos y sus padres, bautizados como la generación «Windrush», fueron invitados a reconstruir el Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial -cuando muchos de ellos eran legalmente británicos, al haber nacido antes de la independencia de sus países-, y tras habérseles concedido un permiso indefinido de residencia.

Sin embargo, en los últimos tiempos, aquellos que no pudieron acreditar, con documentos y de manera exhaustiva, cada año pasado en Reino Unido, se vieron amenazados de deportación y en algunos casos, privados de servicios sociales básicos.

– «Situación imperdonable» –

Frente a la indignación provocada por esas amenazas de expulsión, May se vio obligada a pedir perdón ante los dirigentes de los países afectados durante una cumbre de la Commonwealth en Londres, hace dos semanas.

El lunes pasado, Rudd había afirmado «lamentar profundamente» esa situación, recordando «la importante contribución de la generación Windrush» en Reino Unido, y había anunciado que sus miembros podrían obtener la nacionalidad británica de forma gratuita.

Pero la ministra volvió al centro de la polémica cuando la prensa reveló que sus servicios tenían que cumplir con cuotas anuales de expulsiones de inmigrantes clandestinos.

Rudd había asegurado el miércoles ante una comisión parlamentaria que desconocía esos objetivos, pero varios medios británicos destaparon la existencia de un documento interno que sugería que sí estaba al corriente de esas cuotas.

«La arquitecta de esta crisis, Theresa May, debe explicar ahora, de forma honesta y detallada, cómo pudo crearse esa situación imperdonable en su ministerio», reaccionó en Twitter la diputada laborista Diane Abbott, dando a entender que Rudd fue el chivo expiatorio en este caso.

El ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, líder de los partidarios del Brexit en el gobierno, homenajeó en Twitter a Rudd, una «colega valiosa, que hizo un trabajo extraordinario durante los atentados del año pasado».

La dimisión de esta fiel aliada de May es un varapalo para la primera ministra, que afrontará el 3 de mayo unas elecciones locales importantes para comprobar el apoyo con el que sigue contando su gobierno conservador tras el Brexit.

Se trata además de la cuarta dimisión de un miembro del gobierno en seis meses. El ministro de Defensa, Michael Fallon, y el vice primer ministro, Damian Green, renunciaron tras acusaciones de acoso sexual, y la secretaria de Estado de Desarrollo, Priti Patel, hizo lo propio tras ocultar encuentros extraoficiales con altos cargos israelíes.

May debe lidiar con la profunda división que el Brexit provocó en su partido conservador. Rudd formaba parte de los ministros eurófilos, partidarios de mantener estrechos vínculos con la Unión Europea tras abandonarla. Su marcha modifica el equilibrio en el seno del gobierno en torno a esa cuestión.

Fuente: AFP

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