Controversia en Alemania tras la huida a Irak de un presunto asesino

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La huida a Irak de un exsolicitante de asilo sospechoso de la violación y el asesinato de una adolescente provocó conmoción en Alemania e interrogantes sobre la eventual negligencia de los servicios de policía e inmigración.

Alí Bashar, un iraquí de 20 años que llegó a Alemania en octubre de 2015 en el momento álgido de la crisis de refugiados, es según la policía sospechoso de haber violado y matado entre el 22 y el 23 de mayo a Susanna Feldman, una adolescente alemana judía de 14 años, en Wiesbaden, en el oeste del país.

El viernes, ya en plena polémica, el ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, anunció que había sido detenido durante la noche «por las fuerzas de seguridad kurdas en el norte de Irak».

El joven, cuya petición de asilo fue rechazada en diciembre de 2016 pero esperaba una respuesta a su apelación, huyó con destino a la ciudad iraquí de Erbil el 2 de junio cuando todavía no era sospechoso y ni siquiera se había descubierto el cadáver de la adolescente.

Bashar, que estaba fichado por la policía, salió del país con sus padres y cinco hermanos y hermanas gracias a salvoconductos emitidos por las autoridades consulares iraquíes.

Pero en dichos documentos en árabe, los nombres no eran los mismos que en los billetes de avión utilizados, admitieron las autoridades precisando que solo se examinaron las fotos de identidad en el control de pasaportes.

Este caso suscitó interrogantes en un momento en que Alemania, presionada por el auge de la ultraderecha, endureció su hasta ahora generosa política de acogida de refugiados tras haber abierto sus puertas a más de un millón de migrantes en 2015 y 2016 por decisión de la canciller Angela Merkel.

«¿Porqué el autor y toda su familia pudieron salir del territorio con documentos de identidad manifiestamente falsos?», se preguntó el líder del opositor partido liberal (FDP), Christian Lindner.

– El AfD acusa a Merkel –

Varios asesinatos cometidos por extranjeros alimentaron el debate sobre la falta de preparación de Alemania para gestionar la acogida de tal número de inmigrantes.

El partido de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD) utilizó estos casos para justificar su discurso antiislam y anti-Merkel y logró un éxito aplastante en las legislativas de septiembre.

«Susanna es una nueva víctima de la política de acogida egoísta e hipócrita de la canciller Angela Merkel», reiteró la líder de AfD, Alice Weidel, reclamando la dimisión de la mandataria.

Antes del asesinato, Alí Bashar ya era sospechoso de actos delictivos, especialmente contra una mujer policía. Su nombre también apareció en un caso de violación en marzo de una niña de 11 años en el albergue para refugiados donde vivía. No fue inculpado en ninguno de los casos.

Las autoridades fueron alertadas sobre el presunto asesino por un refugiado de 13 años que se presentó ante la policía afirmando que Bashar le confesó haber matado a Susanna Feldman. También gracias a este testimonio se pudo hallar el miércoles el cadáver de la niña.

El viernes, el diario Bild, ultrajado, afirmaba en portada: si Alí Bashar «hubiese sido expulsado, no estaría muerta».

Mientras tanto, las autoridades se esforzaban por calmar los ánimos. El presidente de la policía criminal, Holger Münch, llamó a no confundir criminalidad e inmigración, recordando que «los hombres jóvenes cometen más delitos que otros grupos de edad o que las mujeres».

Por su parte, el jefe de la policía de Wiesbaden, Stefan Müller, subrayó que si el sospechoso era un inmigrante, también lo era el muchacho que alertó a la policía.

Fuente: AFP

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