Ascenso del ‘monstruo’ de Juncker amenaza el nuevo porvenir de la UE

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La controvertida promoción de Martin Selmayr, la sombra del titular de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker durante cuatro años, amenaza con bloquear los preparativos para dar un nuevo impulso al bloque tras el Brexit, cuando Alemania vuelve al terreno de juego, apuntan analistas.

El inesperado nombramiento de este jurista alemán como secretario general al frente de los 30.000 funcionarios del poderoso ejecutivo comunitario desató acusaciones de falta de transparencia, pero simboliza la carrera por recolocarse a poco más de un año del final de la Comisión Juncker.

«Se siente como el final del reinado cuando el jefe de gabinete trata de posicionarse para el período post-Juncker», dijo a la AFP Sébastien Maillard, director del Instituto Jacques Delors, en referencia a Selmayr, quien hasta el 1 de marzo ejerció de guardián de la oficina del luxemburgués.

Pero no es el único. «Varios comisarios buscan ya recolocarse. La carrera por los puestos comenzó muy pronto en la Comisión Europea y eso es una mala señal», agrega Maillard, una visión compartida por el representante ante la UE de uno de los grandes países del bloque.

La Comisión «entró en el ciclo de final de mandato demasiado pronto, en un momento en que necesitamos que continúe actuando», aseguró a la AFP, en la línea del director del Instituto Jacques Delors, para quien Bruselas «pone sobre la mesa diferentes opciones, pero ya no decide».

– ‘Rasputín’ –

La nueva Comisión Europea asumirá sus funciones en noviembre de 2019, pero los meses anteriores estarán marcados por las elecciones europeas en mayo y, sobre todo, por la salida de Reino Unido de la UE en marzo de ese mismo año, la primera de un país en seis décadas de proyecto europeo.

Por ello, el polémico ascenso de Selmayr, apodado por el propio Juncker como «monstruo» y por la prensa británica como «Rasputín», cae en el peor momento, máxime cuando Alemania se dispone a retornar por completo al bloque tras seis meses de parálisis por la formación del gobierno.

«La Comisión Europea no debería limitarse a la gestión de los asuntos corrientes por un caso de nombramiento de funcionarios públicos», advierte el analista, cuando el regreso de Alemania abre una ventana de oportunidad de un año para impulsar una UE amenazada por el auge de los euroescépticos.

La polémica conocida como «Selmayrgate» podría reforzar a los euroescépticos, al arrojar sombras sobre la transparencia y la credibilidad de las instituciones comunitarias. Incluso la Eurocámara, donde la primera fuerza es la familia política de Juncker, debatió sobre el ascenso.

Los hechos remontan al 21 de febrero, el día de la consagración del alemán de 47 años. Durante una reunión del ejecutivo comunitario, Selmayr fue promovido en un pequeño lapso de tiempo primero a adjunto al secretario general y, pocos minutos después, al puesto más alto de funcionario.

Pero a la mayoría de los comisarios se les presentó como un hecho consumado, dijo uno de los participantes a la AFP de forma anónima. Solo dos admitieron haber sido informados el día anterior. Juncker se felicitó públicamente de haber conseguido mantener el nombramiento en secreto.

El presidente de la Comisión sabía a su vez que esta decisión generaría polémica, máxime cuando Martin Selmayr cuenta con varios enemigos en el seno de la institución y podría no continuar en su nueva función por decisión del próximo titular del ejecutivo comunitario.

– ¿’Adalid’ de la transparencia? –

Las críticas no tardaron en llegar. Para la eurodiputada liberal holandesa Sophia in’t Veld la manera de llevar a cabo el nombramiento «destruye cualquier credibilidad de la UE como adalid de la integridad y la transparencia en la administración pública».

El grupo parlamentario del Partido Popular Europeo (PPE, conservador) de Juncker y dirigido por el alemán Manfred Weber, un allegado de Selmayr, bloqueó la adopción de una resolución contra este último durante el pleno de la Eurocámara celebrado esta semana en Estrasburgo (noreste de Francia).

«El nombramiento de secretario general es una competencia política del presidente de la Comisión», defendió el español Esteban González Pons, del PPE, para quien la Eurocámara no admitiría que Bruselas hiciera lo mismo con ellos. «Es una decisión completamente política», explicó a la AFP un representante de este grupo.

El alemán Klaus Welle, secretario general del Parlamento Europeo en el cargo desde 2009, fue nombrado en una total opacidad, sin publicación de candidaturas, por la mesa de la Eurocámara.

Los países del bloque tampoco quieren involucrarse en el nombramiento, apuntando a una prerrogativa de Juncker, si bien algunos, como la ministra francesa de Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau, estiman que «cuando Europa pide a algunos países ser ejemplares, primero debe hacerlo en su propia casa».

Fuente: AFP

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