Al Sisi, un «amigo» de los occidentales a pesar de la represión

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El presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, candidato a su reelección, goza de un apoyo sin fisuras por parte de sus socios occidentales, que ven en él un pilar para la seguridad regional, pese a un sombrío balance en materia de derechos humanos.

Su homólogo francés, Emmanuel Macron, resumió de manera clara esta realidad cuando lo recibió en 2017 en el Elíseo y se negó a «dar lecciones» a un «país amigo» cuya «seguridad también es (la) nuestra», dijo entonces.

Egipto, país de 96 millones de habitantes «es el centro de gravedad del mundo árabe. Es un factor de estabilidad en un Oriente Medio totalmente caótico. Necesitamos un Egipto estable», explicó a la AFP Denis Bauchard, experto de la región en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Pero el país es escenario habitual de mortíferos atentados yihadistas, principalmente del grupo Estado Islámico (EI), cuya amenaza, en un principio limitada a la península del Sinaí, no deja de expandirse.

La vuelta de tuerca impuesta por el presidente Al Sisi, elegido en 2014 tras haber derrocado al islamista Mohamed Mursi, es implacable a todos los niveles de la sociedad civil.

En Egipto, un país en el que se han celebrado juicios sin garantías, llevado a cabo torturas o desapariciones forzadas, «hay una represión sin precedentes y mucho peor que bajo Mubarak. Se parece a la situación en Siria bajo Hafez Al Asad (padre de Bashar)», indicó Amr Magdi, investigador para Oriente Medio y África del Norte en la oenegé Human Rights Watch (HRW).

– Traición –

«Esto debería ser una señal muy alarmante para los amigos y aliados occidentales de Egipto, habida cuenta de lo que ocurre hoy en Siria», advirtió el investigador de HRW al ser consultado por la AFP.

El expresidente estadounidense Barack Obama, preocupado por esta deriva autoritaria del poder, suspendió en 2014 parte de la ayuda militar que su país brindaba a Egipto (1.500 millones de dólares al año), lo que El Cairo vivió como una traición.

«A partir de entonces, el presidente Al Sisi quiso diversificar sus socios extranjeros. Se volvió hacia París, Moscú y Pekín y prosigue con esta política aunque la relación se haya normalizado con Donald Trump», señaló Denis Bauchard.

Desde 2015, Egipto ha firmado contratos con Francia por valor de más de 6.000 millones de euros, principalmente para armamento, incluyendo 24 cazas de tipo Rafale.

Egipto también es un actor clave para la solución de la crisis libia, donde Francia interviene como mediador entre Trípoli y el mariscal Jalifa Haftar, que impuso su poder en el este con el apoyo de El Cairo.

«Si Egipto, un país de tránsito de refugiados, no controla correctamente sus fronteras, esto significará una flujo todavía más importante de refugiados en Europa», apuntó Amr Magdi, que critica la política «cortoplacista» de Al Sisi.

– ‘Contraproducente’ –

En Washington, el único inconveniente gira en torno a «compras ilícitas de material militar norcoreano por Egipto, en violación de las sanciones internacionales», señaló el centro de reflexión estadounidense Soufan Center en un análisis del 13 de marzo.

En agosto de 2017, Estados Unidos suspendió de nuevo 291 millones de dólares de ayuda militar a Egipto, al sospechar que la embajada de Corea del Norte en El Cairo podría «servir de centro de operaciones para tráficos de armas», añadió el Soufan Center.

La obsesión por la seguridad no deja de ser relevante en la relación con Egipto, también para su vecino Israel, aliado de primer orden en la lucha contra los yihadistas en el Sinaí.

«Así las cosas, Al Sisi también tiene que lidiar con graves problemas internos, principalmente económicos. En un contexto tal, una política indiscriminada de represión quizá sea contraproducente, pues contribuye a radicalizar una parte de la oposición», consideró Denis Bauchard.

«Cuando uno impide u obstruye cualquier medio de expresión o de movilización pacífica (…), a los grupos extremistas les es más fácil convencer y reclutar jóvenes», agregó el investigador de Human Rights Watch.

El lunes, Emmanuel Macron tomó constancia de la reelección de Vladmir Putin. No lo felicitó formalmente pero subrayó el camino que le queda por recorrer a Rusia hacia la democracia.

«¿Hará lo mismo con Al Sisi?», se preguntó Amir Magdi. La respuesta se conocerá el 29 de marzo, al día siguiente de las elecciones.

Fuente: AFP

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