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Todo el estadio el Campín estaba a la espera del recorrido que daría Roger Waters en su reencuentro con Colombia. El escenario se iluminó a las 8:28 de la noche y los gritos de emoción empezaron cuando la impresionante pantalla de 72 metros de largo dejaba ver las primeras imágenes en su superficie.

Una playa gigantesca apareció en la pantalla. Era una imagen en tonos rojizos del mar que era observaba por una persona que sirvió como marco para los primeros sonidos del recital. «He estado loco por muchos y jodidos años (…) Siempre he estado loco, como la mayoría de ustedes», fue la voz que rompió el silencio y dio inicio a la histeria.

La cadencia de las guitarras y los mensajes que giran en torno al sentido de la vida fueron parte del recorrido que hizo Waters con el que hizo vibrar a los fanáticos que cantaron emocionados tratando de guardar fuerzas para los siguientes golpes emocionales.

Tras un intermedio, el espectáculo palpitó de nuevo con las melodía acústica de Dogs y luego mutó al hipnótico ritmo de «Pigs (Three Different Ones), que volvió a difundir una diatriba en contra de los poderosos. «…Y cuando te pones la mano en el corazón, eres casi un chiste, eres un bufón», cantó un Waters acompañado de nuevo con imágenes del mandatario de los Estados Unidos y de un famoso cerdo flotando sobre las cabezas de los asistentes, con un cierre impactante en el que todos leyeron: «Trump es un cerdo».

El cantante se puso una máscara del animal de la canción y brindó a una audiencia extasiada con una tarima transformada en un industria de cuatro chimeneas humeantes. Antes había tomado un cartel que decía: ‘los cerdos dominan al mundo’ y luego dio paso a otro en el que rezaba la frase: ‘que se jodan los cerdos’.

Waters se tomó también un momento para hablar con los fanáticos que le cumplieron la cota en el Estadio. Los invitó a creer en los derechos humanos, aplicarlos y a su vez mostró su apoyo a las protestas de los estudiantes colombianos que han protestado por una mejor educación.

«Los prestamos estudiantiles no son una solución…significan una vida de esclavitud eterna». Entre un sonado aplauso levantó otro cartel con las palabras ‘We Need More Education’ (necesitamos más educación) y recalcó que la educación es para todos.

Para despedir un concierto cargado de emociones, reflexión y crítica se entonaron los acordes de Comfortably Numb, una canción profundamente sentida, acerca de un mundo al que Waters siempre le ha dado una connotación de caótico, doloroso e injusto, con letras consideradas himnos maduros, pero de una relevancia pasmosa en el presente.

Resist (resiste) fue el mensaje que los niños colombianos que acompañaron al artista que llevaban en sus camisetas y fue la palabra que martilló varias veces en la mente de una multitud que tuvo con este concierto, la experiencia de una catarsis de un panorama sombrío, pero que, en este caso se pudo conjurar con música y reflexión.

Fuente: El Tiempo

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