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Tras la emergencia que se vivió en mayo del año pasado, la empresa EPM decidió abrir algunas compuertas de la casa de máquinas, en el interior de un macizo rocoso de 600 metros donde estarían ubicadas ocho turbinas Francis que generarán los 2.400 MW (megavatios) de energía que generará el proyecto (cerca del 17 por ciento de lo que produce el país), con el fin de que se inundara con las aguas del río Cauca pues la presa no estaba terminada y los túneles de desviación se habían taponado.

Esta caverna, explicó el profesor Gabriel Fernández, integrante del board de expertos de EPM, no fue diseñada para almacenar agua. Para determinar el grado de afectación que tuvo este espacio, ocasionado por la entrada de agua, era de vital importancia cerrar las compuertas y esperar que se evacuara toda el agua para poder comenzar el proceso de reparación y poner a punto la central, que operaría en 2021, según estimados de EPM.

John Maya Salazar, gerente encargado de EPM, explicó que el riesgo al hacer esto, es un efecto de succión parecido al de un lavamanos o a sorber por un pitillo que amenazaba con colapsar el techo de casa de máquinas lo que sería catastrófico para la obra.

«Por eso se decidió hacer una serie de excavaciones desde la montaña hasta la casa de máquinas para que sirvieran como pequeños huecos que dieran aire a este espacio y en el momento de cerrar las compuertas solo succionara aire», explicó Maya.

El 27 de diciembre se encontraron un ahuecamiento con agua que obligó a suspender las cuatro excavaciones que se estaban haciendo a 35 metros de profundidad. EPM solicitó a la empresa Integral y al board de expertos de la empresa realizar un informe técnico que diera claridad sobre este vacío. El plazo establecido era de 72 horas para deslumbrar lo acontecido.

Horas después ya hubo más claridad en algunos aspectos del socavón. El profesor Fernández explicó que la cárcama hallada corresponde al 0,1 por ciento de todo el macizo rocoso mientras que todas las excavaciones no superan el 2 por ciento.

Según los veceros de la empresa ya se encuentra localizado el vacio y tiene una forma como de hongo, con una especie de base y después se abre. Aseguraron que no está conectado con la casa de máquinas, lo que genera más tranquilidad pues en caso de algún desprendimiento no tendría incidencia con el resto del macizo.

«Esto no quiere decir ni se puede garantizar que no haya más cárcamas. Pero todas las señales y monitoreos que se hacen en la totalidad de sectores de la obra indican que no hay variaciones significativas que indiquen que esté pasando algo como desestabilización de la montaña», expresó el experto.

El experto dijo que la teoría más fuerte sobre su formación fue con el destaponamiento de uno de los túneles de desviación el pasado 12 de mayo. Evaluaron otras posibles causas y también sería la entrada de agua por casa de máquinas, por lo que se decidió acelerar el proceso de cierre de las compuertas y cortar así el flujo.

«Lo que se hará es cerrar una de esas compuertas, la segunda, con lo que el caudal que ingresa a este espacio bajará de 750 a 370 metros cúbicos por segundo aproximadamente. Con esto esperamos que el nivel del embalse suba a 405 metros sobre el nivel del mar (hoy está en 392) y poder activar de nuevo el vertedero. Cuando esto pase procedemos a cerrar la segunda compuerta», explicó el gerente (e).

EPM espera este fin de semana tener listas todas las perforaciones.

Fuente: El Tiempo

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