Alias ‘Guacho’ murió esta tarde en una operación combinada de Policía, Ejército y CTI de la Fiscalía. El jefe del ‘frente Oliver Sinisterra’ disidente de las Farc era el criminal más perseguido y temido en la zona fronteriza con Ecuador.

El presidente Iván Duque confirmó en la noche de este viernes la muerte del jefe de las disidencias de las Farc en la operación llamada ‘Perla IX’ que realizó una avanzada con uniformados especializados en las selvas de Llorente, municipio de Tumaco, en Nariño. Después de los combates quedaron dos cuerpos en el sitio que fueron trasladados en helicóptero a Tumaco para hacer la identificación de los cadáveres. Uno de ellos era de Walter Patricio Arizala, nombre de pila de alias ‘Guacho’.

«Le dije al pueblo ecuatoriano que el crimen de los tres periodistas no quedaría en la impunidad. Le dije, también, a todos los colombianos, que estaríamos obrando en todo el territorio para que se acabe esa horrible noche del terrorismo, de las disidencias, de los clanes. Hoy muchas comunidades de Colombia van a dormir tranquilas porque ha caído uno de los más horrendos criminales que haya conocido nuestro país. Creo que este logro es un logro de todo un país que rechaza la violencia, que rechaza el terrorismo y que cree en la legalidad como principal herramienta para construir la paz», añadió el jefe de Estado.

Este hombre que hace poco más de un año era desconocido para los colombianos se convirtió en uno de los principales capos de la droga en la misma zona donde está el mayor enclave coquero del país, el frente que dirigía se dedicaba plenamente al narcotráfico y acusado de enviar toneladas de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos, ya que es uno de los grandes proveedores del cartel de Sinaloa. No obstante, se le sindica del asesinato de cuatro infantes de marina en territorio ecuatoriano, (marzo de 2018), el secuestro y posterior asesinato de tres periodistas de El Comercio de Quito (abril de 2018), el secuestro y posterior asesinato de una pareja de ecuatorianos (abril de 2018) y el asesinato de tres funcionarios del CTI (junio de 2018), entre otros crímenes.

Según El Tiempo, la operación de rastreo incluyó la interceptación de al menos 120 líneas celulares y el reclutamiento de 15 personas de la región que tenían acceso a la zona rural por donde se movía ‘Guacho’. Con esa información, obtenida por el CTI de la Fiscalía, se establecieron 16 zonas en las que el capo y su segundo al mando, alias ‘Pitufo’, se movían con frecuencia.

Tres fuentes humanas fueron claves para establecer algunas de las rutinas del grupo criminal y además para ubicar y desmantelar varios laboratorios de droga.

La presión sobre sus finanzas llevó a Guacho a romper sus protocolos de seguridad y a utilizar canales no seguros, lo que permitió ubicarlo en Llorente. Allí fue abatido por un certero disparo. Estaba sin camisa, pero su pantalón y botas eran de marca, según una fuente que estuvo en la zona.

Fuente: El Tiempo

Imagen: El Pulzo

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